Una segunda consiste en insertar publicidad pura y dura en forma de banner.
Una alternativa desechada por la mayoría de las empresas, sobre todo
teniendo en cuenta que el sector atraviesa una crisis que dura ya demasiados
meses.
Una tercera opción es la destacar sin ningún rubor a una empresa
en la página de resultados. No es lo mismo mostrar la URL que un texto
en el que se detallan las características y bondades del sitio web al
que se está enlazando.
Finalmente, una cuarta, que está ganando adeptos en los últimos
meses, se basa en cobrar a otras páginas por aparecer en la parte alta
de la lista de resultados. Por último está la opción de
cobrar a todo aquél que quiera aparecer en las listas especificas disponibles
en cada buscador (excluyendo a Google y pocos más). A diferencia del
anterior, en éste no se garantiza aparecer en las primeras posiciones.
Sólo se asegura que estará incluido. Ask Jeeves, LookSmart e Inktomi,
entre otros echan mano de esta estrategia de negocio.
A pesar de que cobren por aparecer en las listas, no es óbice para que
las empresas aseguren que sólo el 5% de los resultados son empresas que
dejan su dinero como anunciantes, lo que garantiza, a su juicio, que los sitios
web de mayor calidad también aparezcan, hayan pagado o no.
Resultado: desconcierto
Se tome la opción que se tome, una cosa queda clara: nunca se debe
irritar a los internautas. Si se cumple esta premisa se deben desechar opciones
como la de cobrar por situar más arriba en la lista de resultados relacionados
con la palabra solicitada. Y es que siempre se pueden producir casos curiosos.
Por ejemplo, cualquier confiado internauta se jugaría el dedo de una
mano a que si en el buscador GoTo se escriben las palabras Abraham Lincoln,
aparecerá la página oficial de este personaje histórico.
Pues bien, si quiere seguir con cinco dedos no haga tamaña apuesta, porque
el primer resultado es... ¡eBay! Y todo porque el nodo de subastas pagó
16 centavos por cada clic que se hiciera en su URL. La segunda opción
disponible es Pricegrabber.com, una tienda online que desembolsó 7 centavos
por cada usuario que accediera a su canal, en el que se vende la película
"Abraham Lincoln", dirigida en 1930 por D.W. Griffith.
Mientras bastantes buscadores se hacen los locos a la hora de reconocer que
sobreviven gracias al dinero que ingresan los patrocinadores, otros no tienen
ningún reparo en mostrar las cosas tal y como son.
Uno de los más sinceros es Yahoo!, en cuyas listas de pago insertan una
caja bajo el título Patrocinados (Sponsored). Por su parte, MSN da una
pobre explicación en sus listas: "Sitios destacados" reza la
sección en la que aparecen las direcciones de pago. Similar es la de
IWon.com, que en vez de sitios pone listas, mientras que la de Netscape dice
"Socios destacados".
Y ahí es donde, para muchos, radica el verdadero problema de los buscadores
de pago. No en que cobren dinero por aparecer más arriba en las listas,
o que incluyan banners, sino que no informe apropiadamente sobre que la jerarquización
de los resultados se utiliza como fuente de ingresos. Danny Sullivan, fundador
de la revista online sobre buscadores SearchEngineWatch.com, considera conveniente
que la industria llegara a un consenso para "crear frases estándar
para denominar los sitios de pago en sus sitios web".
El perfeccionamiento de este tipo de negocio es cuestión de tiempo.
De lo que no cabe ninguna duda es que los buscadores han dado un paso de gigante
para pasar de ser un índice de la gran enciclopedia del saber y el conocimiento
que es Internet, a convertirse en unos directorios comerciales.
Se discuta o no la idoneidad de que estén plagados de anuncios, los buscadores
son algo tan necesario como las páginas amarillas o el servicio de información
telefónico.
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Sobre el autor:
Es editorialista de Baquia.com. No se dispone de más información.
Si está interesado puede consultar http://www.baquia.com.ar/com/corp/quees.html